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Interviews

Entrevista.

Plan A Magazine,
Argentina

¿Cómo llegas a convertirte en ilustrador?

Te diría, sin faltar a la verdad, que fue por casualidad. Pero si soy un poco más honesto conmigo mismo, debo decir que llegué a la ilustración por una irrefrenable necesidad de expresar algunas cuestiones que con el diseño no logro.

Como diseñador, opero en un entorno muy amplio, pero acotado al mismo tiempo. Las piezas que desarrollo siempre persiguen un objetivo comunicacional bien definido. Intento dar la mejor solución a mi alcance para una demanda específica, donde generalmente sería erróneo hacer "diseño de autor". En cambio, con la ilustración, me muevo en otro entorno, no menos estricto respecto del objetivo comunicacional, pero que lógicamente me permite soluciones donde la pirotecnia lúdica es un ingrediente sobreentendido y hasta reclamado por el comitente y por el publico objetivo.

La ilustración también me ha permitido buscar otro horizonte artístico, en paralelo a los trabajos por encargo.


Además de ilustración, ¿haces otras actividades creativas?

Soy ilustrador por derivación madura de mi verdadera profesión. Me inicié como Diseñador Gráfico y sigo trabajando como tal.

Mis principales ámbitos de incumbencia son el diseño de imagen y comunicación corporativa y el diseño editorial.

Estando al frente de ciertos proyectos, me he auto-contratado como ilustrador, convencido de que mis imágenes serían útiles para ese objetivo determinado. Pero también he sabido decantarme por otros ilustradores (en productos editoriales, packaging, etc) sabiendo que mi estilo no era el más conveniente para el fin perseguido.


¿Cómo aparece la creatividad en tu trabajo?

Desde mi punto de vista, la creativodad no se reducen a componer una pieza gráfica con un gag visual aguzado. Es decir, no me gusta limitar "lo creativo" solamente al desarrollo de una retórica de la imagen.

La actitud creativa, el pensamiento divergente, puede ser aplicado a todo el proceso de intervención profesional.

Por ejemplo, hace unos años me toco estar al frente de un proyecto editorial muy grande, con mucha gente involucrada.

Fue un grupo creado ad hoc para este proyecto y los plazos eran bastante ajustados. Un análisis de redundancia y entropía de los procedimientos operativos me hizo llegar a la conclusión que cada individuo destinaba casi un 40% de su tiempo a realizar consultas o responder cuestiones que eran absolutamente redundantes dentro del flujo de trabajo.

Eso me motivo a desarrollar un soft que concentraba las comunicaciones internas, acotando y encausando las cuestiones operativas, con lo que logré eliminar casi toda la duplicidad de información improductiva y ambigua, reasignando ese tiempo ganado a las funciones específicas de cada uno dentro del equipo. Varios años después, siento que aquel fue mi mayor logro creativo. Pero, claro, eso no se ve en las piezas gráficas (los libros) resultantes. Espero que también hayan sido vistas como buenas piezas de diseño.


¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la ilustración y el diseño gráfico?

Los han transformado total y definitivamente. En una visión reduccionista podríamos pensar que nos ha dado herramientas increíbles para mejorar y optimizar las tareas inherentes al oficio. Pero en principio, las herramientas no afectan a todos por igual.

Por ejemplo: si pensamos en un ilustrador que utiliza acuarelas, la transformación tecnológica de sus herramientas, en la última década, no es tan trascendente. Pero si pensamos en la producción integral de un proyecto editorial (imaginemos 10 volúmenes de 500 páginas cada uno) cuyos maquetadores trabajan en InDesign de Mac, integrados a los redactores, correctores y editores (que trabajan en InCopy, de PC), todos a distancia, en distintos puntos del planeta, pero interactuando sobre la misma página, conectados, vía DropBox: aplicación gratuita y escalable a la magnitud de este proyecto. Todos comunicándose en tiempo real dentro de la propia página: no oficina, no teléfono, no e-mail, no MSN. Entonces el cambio de la herramienta en la última década es, como mínimo, sin precedentes.

De todos modos considero que los cambios más profundos no son los relacionados con las herramientas sino con el acceso a la información y transformación del andamiaje educativo, en pleno proceso.


¿Bocetás en papel, o trabajas directo en la compu?

Como diseñador boceto absolutamente todo, parto de diagramas muy simples hasta llegar a la pieza final.

Como ilustrador no boceto, voy trabajando sobre las partes o personajes por un lado y sobre la escena por otro, luego me dedico a componer en Photoshop.

El método es más parecido a componer una puesta teatral o una escultura, que a una pintura que va evolucionando, paso a paso, desde un esquicio a lápiz.


¿Qué características tiene que tener un buen diseñador?

En primer lugar debe estar muy consciente del rol que desempeña en determinado proyecto.

Nuestras incumbencias profesionales no están claramente delimitadas, esta es una materia pendiente de la disciplina.

Entonces el rol del diseñador depende mucho del entorno en que está inscripto y de la evolución del propio profesional. No tomar consciencia de esto da lugar a errores irreparables, sea por no asumir el papel que podemos jugar en determinada intervención o por intentar operar sobre algo para lo que no tenemos formación suficiente.

Doy por sentado la instrucción académica, pero considero que nuestra formación debe ser profundizada por vocación propia, tanto desde lo conceptual como en lo operativo.

Por ser una disciplina relativamente nueva es fundamental ejercer cierta docencia sobre el comitente. Pero cuando digo docencia no me refiero a imponerle nuestros gustos. Muy por el contrario, ir desarrollando un trabajo de puesta en contexto antes y durante el ejercicio de la intervención de diseño, de modo tal que el cliente cuente con mejores herramientas conceptuales para evaluar los productos resultantes.


¿Cómo conviven la parte creativa con un encargo puntual para un trabajo?

Dominando el ego.

Como decía antes, es imprescindible ser creativo. Pero eso no quiere decir que, necesariamente, cada pieza deba contener un gran hallazgo metafórico. No quiere decir que estemos obligados a introducir una implicatura visual en cuanto soporte se nos cruce por el camino.

Nuestro ego tiende a buscar el aplauso con cada pieza gráfica y se confunde presuponiendo que siempre hay que contar el chiste.

Determinados proyectos requieren un vocación creativa más integral, aplicada al procedimiento operativo y a los objetivos. En coacciones reclaman la lucidez de no querer imprimir el sello propio, o ponerlo todo en escena, cada vez.


¿En qué estas trabajando actualmente?

Un sistema de identidad. Algo de diseño editorial... Ilustrando un par de libros, uno propio.


3 discos que te acompañan cuando trabajas

Te nombro los tres que veo más gastados por el uso en mi estudio: The Black Parade (My Chemical Romance), Ten (Pearl Jam), American Idiot (Green Day)


¿3 artistas fundamentales para vos?

Nombraré los cuatro que me marcaron un cambio de rumbo en algún momento de mi carrera.

Pablo Picasso. Porque cuando Gertrude Stein quedó ofendida por el retrato que Picasso le había hecho, Él le contestó: "¡Ahora, a parecerse!". Para ser arrogante hay que saberse genio. Ergo, descarto la arrogancia.

Shigeo Fukuda. Porque ya siendo reconocido como uno de los mas grandes exponentes del cartelismo del siglo XX, cuando vino a la Facu dijo: "Si no me conforma el afiche que diseñé, entonces diseño cien". La grandeza se suele alcanzar desde la perseverancia y la humildad. Roman Cieslewicz. Porque le afané todo lo que pude. Si no le robé más no es porque me abstuve, sino porque no pude. Jorge Iglesias. Porque cuando yo era alumno dijo en una charla que lograría pintar objetos para que se hagan invisibles y varios años después lo logró, entre otros tantos logros igual de trascendentes. Porque fue nominado al Premio Nobel por esto y sus descubrimientos sobre óptica. Porque es un gran perseverante y no se rinde hasta alcanzar sus objetivos. Porque es un Argentino casi desconocido acá, como tantos otros, hasta que alguien de afuera nos diga que es importante.