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Interviews

Entrevista.

La Meca Magazine,
Argentina

Juan Carlos Federico nació en Argentina y vive en Buenos Aires. Ejerció la docencia en la Universidad de Buenos Aires y actualmente trabaja en Signum, su estudio de diseño. Fue creador de “Masporquerías”, un proyecto basado en la manipulación de objetos para crear personajes que nos transportan a un mundo en donde la imaginación es la protagonista.


¿Por qué decidiste estudiar diseño junto con física? ¿Por qué finalmente diseño?

Realmente estaba cursando ambas en simultáneo. Diseño la comencé para tener una salida laboral. Luego, me terminé decantando por diseño (Ronald Shakespear y Alfredo Saavedra fueron quienes me motivaron en esto).


¿Qué te llevo a abandonar tu carrera como docente?

Mientras fui docente le dedique mucho tiempo a producir contenidos, adicionalmente a las horas de clase. Con el paso de los años mi trabajo comenzó a absorberme y entendí que ya no podría dedicarle el tiempo que considero necesario. Entonces tome la decisión de dejar la actividad.


¿Qué es lo bueno que rescatas de esta experiencia?

Casi todo. Mi propia formación, por ejemplo. No hay mejor forma de crecer que esforzarse para enseñar a otros. Te motiva a estudiar y a experimentar. Compartir el taller con 130 alumnos y 10 docentes, todos bajo un mismo proyecto, sin las tensiones del mercado, es una experiencia única. Muchos de esos docentes y alumnos son ahora mis amigos, son a quienes elijo para pasar un rato de calidad..


Tenía entendido que vos no sabias dibujar…

Cierto, no sé. Yo no dibujo ni boceto. En principio, porque no se dibujar, pero finalmente porque entendí que me queda más cómoda otra metodología, que inicialmente surgió para cubrir esa gran falencia. Creo que mi forma de componer una imagen se parece más al método de un escultor que al de un dibujante. Es decir: el dibujante genera un boceto en el mismo sustrato de la obra final y lo va perfeccionando, agregando detalles, limpiando las líneas, agregando color hasta llegar a la imagen final, con lo cual produce una evolución desde el dibujo inicial (boceto) al dibujo final. Mientras que el escultor (que también suele bocetar, pero en otro sustrato) va modelando o componiendo su materia prima y el boceto sólo le sirve como referencia visual de la idea. Pero no hay una transición lineal del boceto a la obra. Suelo tomar nota de la idea, a veces hago algún diagrama básico para acompañarlas, pero generalmente es sólo texto.


¿Crees que esto te genera alguna desventaja con el resto de los ilustradores?

Probablemente… Si supiera dibujar haría otra cosa, pero uno se va adaptando a sus capacidades y puede transformar en una fortaleza, aquello que detectó como una debilidad.


Contanos un poco como empezó el proyecto Masporquerías.

En realidad, ya terminó. Ahora estoy con nuevos proyectos. Todo comenzó azarosamente con un blog. Era una forma de subir rápido unas cartas que hacía para mi hijo y sus amigos cuando estaban en primer grado. Luego, el blog comenzó a difundirse espontáneamente. Y me vino muy bien porque yo no pensaba dedicarme a ilustrar y a partir de eso comenzaron a llegar algunos encargos.


¿En qué medios pudiste plasmar tus proyectos?

En cuanto a publicidades, desarrollé una campaña para Metlink: el transporte público de Melbourne, Australia. La Agencia DDB Barcelona, me encargó la campaña para Volkswagen España y también realicé la imagen del festival de juegos de Córdoba (España). Las tres están basadas en personajes y escenarios que se originaron en Masporquerías. Actualmente, estoy ilustrando varios libros infantiles y algunas portadas y notas de revistas.


¿Practicas algún hobby?

No actualmente. Mis hijos me demandan el poco tiempo que no le dedico al diseño y la ilustración. Estoy comenzando a salir a correr con mi hijo más grande que ya tiene 10 años. Por ahora lo espero yo, pero en poco tiempo la relación se dará vuelta :)


¿Cómo vez el diseño en Argentina?

Creo que el mercado se ha polarizado bastante. En un extremo, los diseñadores libres que suelen trabajar por honorarios bastante ajustados y en el otro las empresas de diseño. Creo que en el medio a quedado poco. Respecto de la calidad de los profesionales, me parece muy buena. Los que están a la vanguardia van marcando el ritmo. Últimamente he estado asistiendo a la Universidad de Buenos Aires para colaborar un poco con una nueva cátedra y me ha sorprendido la visión que tienen los chicos de todo lo que se está haciendo en el mercado. La inmediatez de internet les da una nueva gimnasia visual. Creo que esto ha ampliado ostensiblemente el imaginario del alumnado.


Finalmente, ¿Solías dejarles alguna lección a tu alumnos? ¿Cuál era?

Mi mejor frase, de aquellas épocas, se la robé a Fukuda. Cuando Fukuda estuvo en Buenos Aires dijo algo que me marcó y que trataba de trasladar a mis alumnos. Aún siendo tan prolífico, el decía que a veces no se le ocurría nada para resolver un afiche. En esos casos, cuando la inspiración no le llegaba, ¡hacia 100 afiches! Creo que esto resuelve una parte del problema cotidiano de los alumnos y los profesionales del diseño. La inspiración no siempre está a la vuelta de la esquina y en esos casos hay que trabajar el doble, o el triple..